De la detección a la remediación: qué ocurre tras dispararse una alerta
Encontrar un skimmer es el primer paso. Este es el flujo que ExploitShield te da para confirmar, contener y eliminar una amenaza activa del lado del cliente.
Cuando se dispara una alerta, lo primero que necesitas es prueba. Cada hallazgo de ExploitShield llega con la cadena de evidencia: la petición infractora, el script que la inició, la página donde se cargó y la hora exacta en que apareció.
Luego viene la contención. La evidencia te dice si el código malicioso es tu propio archivo inyectado, un script de terceros comprometido o una entrada de gestor de etiquetas, y eso determina si parcheas, reviertes o revocas a un proveedor.
Una vez eliminado el código, ExploitShield verifica la corrección. El siguiente escaneo vuelve a comprobar la misma ruta y confirma que el comportamiento de exfiltración ha desaparecido, cerrando el ciclo en lugar de dejarte adivinando.
Por último, la cronología se convierte en tu registro. Cada hallazgo, su evidencia y su resolución permanecen en tu historial: útil para informes de incidentes, para demostrar diligencia debida ante un procesador de pagos o para detectar un patrón de compromiso recurrente.