Cómo funcionan las alertas en tiempo real, y por qué son silenciosas por diseño
Una buena herramienta de seguridad gana confianza callando hasta que importa. Así decide ExploitShield qué te llega y con qué rapidez.
Las alertas son diferencias, no informes. Tras tu línea base, cada escaneo se compara con el último estado correcto conocido. Si nada material cambió, no oyes nada: ese silencio es una característica, no una carencia.
Cuando un cambio cruza el umbral —un nuevo punto de exfiltración, un script inesperado en el pago, un dominio que aparece en nuestra lista de bloqueo— abrimos una alerta con la evidencia adjunta: la petición, la cadena de iniciadores y una marca de tiempo.
La entrega es inmediata. Las alertas te llegan por correo en cuanto se confirma un veredicto, y la misma carga puede enviarse a un webhook para que tu SIEM o herramienta de chat la recoja automáticamente.
Evitamos deliberadamente la fatiga de alertas. Los hallazgos se verifican reejecutándolos antes de dispararse, y los hallazgos idénticos repetidos se agrupan, así que cuando ExploitShield interrumpe tu día es porque actuar ahora realmente importa.